viernes, 26 de marzo de 2021

Agua Bendita

Las alturas caen, estrepitosamente,

en forma de gotas de lluvia.

Del suelo ellas levitan grácilmente

ignorando ser fantasmas.


Irritados por la inconveniente humedad  

todos nos arremolinamos en las aceras

huyendo con desdén de su dulce tacto.


Pisamos los charcos, furiosos. 

Y solo las aves citadinas reciben

con sus cantos y arrullos perezosos,

a ese bendito cementerio de vida.



Imagen: © Geetanjal Khanna.

viernes, 19 de junio de 2020

Matrimonio por Conveniencia

Imagen: © Ben White.

Es evidente que el templo abandonado amenaza ruinas. Han transcurrido incontables primaveras desde aquel día en que un trozo de cúpula se desprendió y aplastó a Fer, el novio, mientras esperaba en pleno presbiterio a la hermosísima Luz, su prometida.

Muchos asistentes a la ceremonia, incluidos el párroco y la propia novia, huyeron en el instante del desastre. Unos pocos invitados permanecieron inmóviles, presos del pánico. Solo ellos presenciaron cómo, de la enorme pila de escombros, se incorporaba una figura imponente y polvorienta, con unos cuernos incandescentes que sobresalían de su frente y una larga cola que se retorcía en todas direcciones, asemejando a una víbora furiosa.

Recitaba vocablos inaudibles, en una lengua arcaica. Libre de la prisión, se apresuró a ingresar en el primer confesionario que encontró en su camino, evaporándose en el interior del mismo.

El rumor de lo sucedido se esparció con rapidez por las calles del pueblo y ningún fiel quiso acudir, desde entonces, a aquella iglesia infernal. En los espaldares de las bancas de madera deterioradas por la intemperie, aún hoy es posible apreciar algunas viejas cintas de seda con llamativas inscripciones metálicas anunciando la unión de Luz y Fer.

sábado, 25 de abril de 2020

Nocturno

Cae la noche y yo,
procuro salir ileso de tu ausencia.
Lo hago a versos ígneos que, en agonía,
incendian la bóveda celeste.

Son solo el mensaje de un alma ardiente
para que la noche, te sea día.
Cae la noche y yo,
procuro salir ileso de tu ausencia.

domingo, 26 de mayo de 2019

La creatividad en los procesos cotidianos


For, you see, so many out-of-the-way things had happened lately that Alice had begun to think that very few things indeed were really impossible.
"Alice's Adventures in Wonderland". Lewis Carroll


La innovación y la estrategia son herramientas fundamentales para la vivencia y supervivencia de las empresas en mercados altamente competidos. Muchas universidades, centros de pensamiento y consultores ofrecen cátedras, seminarios y asesoría sobre la materia. Ambas son hermanas menores de la creatividad.

En la última versión cinematográfica de “Alicia en el País de las Maravillas”, la protagonista se dice a sí misma, antes de enfrentar su reto más difícil: "A veces pienso hasta en seis cosas imposibles antes del desayuno". Y usted, apreciado(a) lector(a), ¿ha pensado, al menos, en una sola cosa imposible antes de finalizar su día? Si no lo ha hecho, no se preocupe: este texto es para usted.

Frecuentemente, los términos innovación y estrategia nos resultan intimidantes porque estamos entrenados para ser productivos: trabajar, trabajar y trabajar. Sin embargo, somos seres inteligentes y capaces de pensar creativamente. De niños, fuimos tan inventivos e imaginativos como nuestros padres y maestros, y el tiempo de juego nos lo permitieron.

La creatividad, si no se usa, se atrofia: después de niño, todo ser humano se convierte en “adusto”. El día a día es nuestro único gimnasio. Hágale cualquier pregunta trascendental a su hijo(a) y se asombrará con la respuesta. No es casualidad que uno de los poemas más bellos jamás escritos haya sido obra de un niño: "El Barco Ebrio" (Arthur Rimbaud, 17 años). Olvidar ser niños es tener muy mala memoria.

Por suerte, todos hemos tenido la misma virtud: haber vivido en la piel de un niño. Inténtelo: cuestiónese qué cambios introduciría a un proceso bajo su responsabilidad; qué nuevo producto quisiera lanzar; qué plan de juego para una amenaza latente de mercado plantearía su “yo” de ocho años en su empresa. Los colores de su imaginación lo(a) sorprenderán. Solo necesita hacer abuso de su creatividad.

Creo porque creo.

sábado, 6 de julio de 2013

Árdol

Recuerdo que fue la primera mujer que me hizo sentir cosquillitas interiores. Ella me enseñó a leer y a escribir. Era rubia, alta, blanca, delgada, con ojos azules y una sonrisa tan dulce, como cálida. Era mi maestra. Me generaba una necesidad instintiva por agradarle y no me importaba, ni sabía, ni entendía, de diferencias de edad. Yo, un chiquillo de 5 años y ella una mujer de... nunca supe cuántos...

También recuerdo ese pérfido día, cuando experimenté y entendí la sensación de fracaso y frustración, por primera vez: fue mi primer "dictado". Ella, luciendo un vestido rojo cereza, leyó diez palabras y con la musicalidad con la que las pronunciaba yo iba deslizando, torpemente, el lápiz sobre la hoja de papel, entre suspiros que nadie, más que yo, descifraba. Al concluir, entregué aquella hoja con orgullo y complacencia en mi rostro infantil, así como ese efecto de túnel que me trataba de convencer de que en el mundo, solo ella y yo habitábamos.

La campana, anunciando la salida a recreo, interrumpió mis sueños románticos y con un injerto de salvajismo, me uní a la horda de pantaloncitos cortos que corría, gritando, hacia el patio, como huyendo de un cataclismo de fin del mundo. Al cabo de 15 minutos, otra campana señaló que esos instantes de júbilo y bulla terminaban, pero yo sabía que al regresar al salón de clase, recibiría la calificación de mi impecable dictado; ella me miraría con sus hermosos ojos de cielo, me sonreiría dulcemente, me diría que me quería muchísimo y me entregaría con sus manos perfectas esa pieza de perfección que yo, a mi vez, había fabricado sin esfuerzo y no pocos suspiros.

De vuelta en el salón, sentado, estaba expectante, escuchando los nombres de los otros niños. Cada uno pasaba al frente y recibía su dictado... No sé cuánto tiempo transcurrió, quizá demasiado... Finalmente, pronunció mi nombre y yo levitaba hasta su escritorio. Me entregó la pequeña hoja, me miró con dulzura, me sonrió con compasión y me dijo: —La próxima vez lo harás mejor—

Con esa frase inesperada, cesó, súbitamente, la fuerza anti-natural que me mantenía suspendido; retornó a mi mundo la cruda realidad y caminé, con dificultad, recorriendo esos interminables pasos que me separaban de mi pupitre. Puse la hoja sobre la superficie de madera, me senté y al observar mi evaluación, encontré un trazo en rojo, una burbuja para ser exacto, un dibujo hecho por sus manos perfectas junto a la palabra árbol. —Pero si yo escribí la tilde en la a... —me dije, en voz baja. Entonces, comprendí que por esa dificultad inexplicable de discernir y distinguir entre izquierda y derecha, había escrito... árdol.

Aquí, un pequeño homenaje a esa primera y maravillosa sensación de fracaso y de humanidad:

  • Miles de mariposas se posaron sobre el árbol. Increíblemente, de la nada, dieron forma a tu rostro. Me pregunto si el artífice fue el viento.

  • Prefiero saber que nunca leeré letras de ti, árbol. Que siempre estarás erguido para verte escribir tu propia versión de las estaciones.

  • Del árbol, el fruto maduró y se hizo flor. Cayó en forma de colibrí que fecundó su raíz. Tras 9 lunas, mariposas de hojas alzaron el vuelo.

  • Cuando cierras tus ojos y te quejas por la lluvia, los árboles abren sus hojas, húmedas de vida, para dar gracias al cielo.

  • Enterrar vocales para que las cigarras las engullan y consonantes cantos, los árboles escriban poemas, como frutos en el viento.

  • Es fácil reconocer cuándo alguien tiene madera de amigo: siempre te da abrazos de árbol.

  • El viejo árbol cumplió su sueño: abrazar con sus ramas una obra de arte. Al morir, el carpintero hizo de él, el marco de tu ventana.

Por este camino, camino descalzo a tu origen. Una calle de honor de brazos sabios me da sombra y me asombra...

Camino de árboles, Bogotá.

sábado, 18 de mayo de 2013

Definiciones en Fe mayor sostenida

Aire es todo aquello que no sabe a ti.
Amanecer es el reflejo de tus ojos.
Amor propio es aquél que, sabes, te pertenece.
La belleza es femenina.
La bruma es una broma de mar.
Crecer es cuando te empinas para tocar tus sueños.
Crimen perfecto es un beso robado, correspondido.
Esperanza es esperar, sin temor a la tardanza.
La Guerra es el peor insulto.
La ignorancia es la llave que libera semillas fértiles de intolerancia.
Insulto es patrimonio oral de inhumanidad.
Una lágrima es una gota de lluvia... una gota de lluvia que no te ha visto sonreír.
Leer es despertar de un hermoso sueño, ajeno.
La lluvia es un rocío de poesía que sabe a cielo.
Las malas caras son las más caras.
La música es eternidad.
Los niños son los verdaderos sabios.
El optimista es un mal matemático, para el que mas por menos, siempre es más.
Paz es un estado de ánimo.
Plagio es un eco de tinta.
Razón es lo que queda de un corazón gastado.
Ropa interior es aquella con la que vestimos el alma.
Un salvavidas es estar rodeado por los únicos brazos capaces de rescatarte.
Servicio es el mejor vicio.
Sortilegio es la belleza dibujada con los trazos de una sola palabra.

sábado, 27 de abril de 2013

Historias de niños

La pócima surtió efecto: de repente, la jueza volvió a ser niña; recobró la indulgencia para perdonar al padre que la abandonó.

Sin nuevas revelaciones, el falso profeta se limitó a plagiar los dibujos del niño. Eran sus primeras predicciones certeras.

LLevo un niño en el alma que cuidará de las mil mariposas que ella liberará, justo, cuando sus besos dibujen mis labios.

Era la niña de misóginos.

Prométeme que algún día adoptarás a la niña de mis ojos; quiero que sea tu hija única.

Solamente mi alma de niño está preparada para durar tanto.

Cuando sea grande, deseo serlo tanto como mis sueños de niño.

Los niños corrían semidesnudos. En aquél pueblo, los gamonales habían decidido sujetar sus pantaloncitos con cinturones de miseria.

La de los niños, poesía pura.

Confundido con toda su suerte de disparates, su niño interior también enloqueció. Maduró y se hizo un adulto triste, que dejó de soñar.

Confiaba en él. Cuando no se atrevía a algo, sabía que él lo haría en su nombre. Era su héroe de sueños y nubes: él, su niño interior.

Si los niños comenzaran a nacer con alas, la luna sería el lugar indicado para que futuras generaciones se enamoraran.

—Con tal de no dejarte salir nunca de mi mirada, hallaría el secreto de la eterna juventud.
—Por qué?
—Para que fueras mi niña, por siempre.